Hay algo cuando voy a por mis resultados que me dice que no comience con la medicación. Creo que se llama…
Cada vez que me siento en esa silla para escuchar los resultados de mis últimos análisis, el mundo se hace un poco mas pequeño.
Esta vez ha vuelto a pasar, pero las palabras que recomendaban el inicio del tratamiento acompañaron a ese sentimiento y no es la primera vez que sucede… hace mas de un año me lo aconsejaron, pero al repetir los análisis salieron bien de nuevo.
Ese es el motivo que me lleva a repetirlos en Marzo, aunque la tendencia es a la baja.
Ya llevo tres años VIH positivo en mi sangre, infectado de un virus que no debe estar ahí porque yo no debía estar con esa persona en ese tiempo. Me imagino que la historia de cada infectado es similar, pero… y si tome todas las precauciones en su momento?
Con los años he abandonado la tortura de esta pregunta y me he limitado a asumir en silencio, pero por mucho que asuma nunca estaré del todo preparado para el día que inicie la medicación, sera otro escalón que hay que subir sin mirar.
“avanza soltando velas aplastando las defensas por tus venas…”
Fue el fallo positivo el que anuncio que el virus que navega en el amor avanza soltando velas por tus venas.
El virus que navega en el amor es aquel que nos recuerda que debemos tomar precauciones en nuestras relaciones sexuales porque no solo es el virus lo que se puede transmitir, hay muchas otras enfermedades mas o menos graves que esta, pero tal vez menos estigmatizadas o maltratadas por la sociedad.
El virus que navega en el amor es el que nos obliga a cuidar al máximo las precauciones cuando tenemos pareja para no transmitírselo o para no incrementar su carga con un nuevo contagio en caso que tenga el virus, navega en la captación cuando buscas un poco de amor, naufraga una y mil veces cuando te ves ante el abismo de contarlo, de hacerlo comprender, de normalizarlo cuando encuentras a alguien a quien amar y le pierdes porque no lo puede entender…
Naufraga cuando lo escondes a quienes quieres por miedo a su asombro, a su miedo.
Navega en el amor de quien lo entiende, quien no cuestiona y acepta, quien lucha, quien no pierde la esperanza, quien normaliza y lucha por vivir…
